Cimentando las bases

 

Cimentando las bases

Los contextos se modifican permanentemente a lo largo de la historia; al mismo tiempo las estrategias y metodologías usadas en la escuela se rediseñan en función de las situaciones y hechos que determinan el contexto en cada región o grupo de regiones. La educación no es ajena a la dinámica de cambio propia de la época actual. De manera similar, los intereses de los estudiantes dependen de las referencias que les brinda su entorno; siendo esta una de las razones por las cuales actualmente la juventud muestra especial interés por la tecnología, representada en expresiones como máquinas, automatismos, programas, realidad virtual, ordenadores y robots, entre otras muchas.

Estamos en un momento histórico que permite avizorar un potente desarrollo tecnológico, el cual podría suplir muchas de las necesidades que el hombre moderno identifica en ámbitos como producción, recreación y cotidianidad. Estas condiciones justifican la receptividad de la mayoría de los estudiantes ante la implementación del proyecto de educación en tecnología en nuestra institución educativa, el cual ha tenido una gran aceptación porque es la respuesta que les permite conectar su gusto por la tecnología con la realidad de la escuela.

Los estudiantes han tenido la oportunidad de manipular diferentes recursos tecnológicos, de poder experimentar con ellos, de hacer posible el paso del uso a la interpretación, que implica entender los principios que rigen su funcionamiento hasta llegar incluso a proponer nuevos diseños que optimizan estética y funcionalmente muchos de los artefactos que usamos cotidianamente, los cuales están cargados de una cantidad de principios y fundamentos científicos que podrían haber pasado inadvertidos antes de la implementación del proyecto en nuestra comunidad educativa.

En nuestro caso, el impacto del proyecto ha sido enorme. Esto lo podemos entender si analizamos el contexto que rodea nuestra población educativa, que es principalmente rural y cuya economía se basa en la producción agropecuaria de pequeña y mediana escala. Es aquí donde el proyecto adquiere matices muy interesantes, ya que los estudiantes han entendido que la tecnología no está restringida a centros urbanos superpoblados y grandes metrópolis, sino que surge o tiene cabida en lugares donde el hombre encuentra problemas prácticos que requieren el surgimiento de nuevas ideas, inventos o aplicaciones diseñadas para facilitar la ejecución de actividades independientemente del sector donde se requieran.

La sala Galileo, como se denomina el nuevo ambiente para la educación en tecnología que poseemos como parte del proyecto en mención, causa gran motivación en los estudiantes: les gusta estar allí, pues su organización, mobiliario y materiales les resultan atractivos y motivadores. Uno de los factores de mayor relevancia es la posibilidad que encuentran de construir modelos basados inicialmente en patrones prediseñados, que progresivamente van estimulando la capacidad innovadora de los estudiantes, logrando que sobrepasen las perspectivas determinadas por el docente. Los ambientes para la educación en tecnología ubican al docente como orientador del proceso de aprendizaje, y brindan alta posibilidad para que los estudiantes se desempeñen con gran facilidad entre sus tecnologías, propiciando el flujo permanente de conocimientos y experiencias, donde el docente no se ubica necesariamente como generador principal del conocimiento en las prácticas o proyectos emprendidos. Esto le permite convertirse en uno de los actores del proceso de formación, con la responsabilidad de aclarar las inquietudes de los estudiantes y llevarlos a que profundicen sobre los principios, con el gran reto de aprender de sus avances.

Aunque el tiempo de implementación del proyecto aún es corto, es interesante para los profesores notar cómo las proyecciones de los estudiante se amplían, lo cual se evidencia al escuchar sus intenciones de continuar formándose en disciplinas como electrónica, programación, mecánica, física y afines; lo cual muestra que el proyecto de vida de los estudiantes empieza a encontrar en la tecnología un referente para su formación o futuro desempeño laboral.

Se debe reconocer que todo cambio ocasiona temores, los cuales inicialmente nos llevan a rechazar los nuevos esquemas, generando negación ante escenarios que implican dominar nuevos lenguajes, conocimientos y procedimientos que, en este caso, son particulares de la educación en tecnología. Aunque los temores son normales como reacción inicial, los invito a superar este primer momento del proyecto. No podemos negarnos la posibilidad de explorar con nuestros estudiantes el deslumbrante escenario de la tecnología y los principios científicos que encierran los artefactos diseñados por el hombre durante su largo recorrido por la historia.


Javier Alberto Suárez
Docente, Colegio Integrado Rafael Uribe Uribe
Tona, Santander

 
 
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